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Historia de Bluetooth: del reemplazo del infrarrojo a conectar prácticamente todo

Bluetooth es una de esas tecnologías que usamos tantas veces al día que casi dejamos de verla. Conecta audífonos, relojes, automóviles, teclados, controles, sensores y cientos de accesorios. Pero su origen se remonta a la década de 1990, cuando los teléfonos todavía dependían de cables propietarios o del incómodo infrarrojo para intercambiar datos.

Bleutooth

Una tecnología nacida en Ericsson

Bluetooth comenzó como un proyecto de Ericsson para crear una conexión de radio de corto alcance capaz de reemplazar cables entre dispositivos. Su nombre hace referencia al rey danés Harald “Bluetooth” Gormsson, conocido por unificar territorios escandinavos. La idea encajaba perfectamente: un estándar común que pudiera “unir” dispositivos de diferentes categorías y fabricantes.

Incluso el símbolo tradicional de Bluetooth combina runas asociadas a las iniciales de Harald. Lo que originalmente era un nombre temporal terminó siendo una de las marcas tecnológicas más reconocibles del mundo.

Antes de Bluetooth: cables e infrarrojo

A finales de los noventa era común sincronizar un PDA o un teléfono mediante cable serial o conectores específicos de cada fabricante. El infrarrojo ofrecía comunicación inalámbrica, pero normalmente necesitaba que ambos dispositivos estuvieran perfectamente alineados y con línea de visión directa.

Bluetooth eliminó buena parte de esa fricción: los equipos podían descubrirse a corta distancia sin apuntarse entre sí.

Bluetooth 2.0 + EDR: más velocidad

Con Bluetooth 2.0 y EDR (Enhanced Data Rate), presentado a mediados de la década de 2000, la transferencia mejoró notablemente. La velocidad efectiva podía rondar 2.1 Mbps y el estándar empezó a consolidarse para intercambio de archivos, manos libres y accesorios de audio.

Bluetooth 3.0 y el intento de competir en velocidad

Bluetooth 3.0 introdujo el modo High Speed. La conexión Bluetooth se utilizaba para negociar el enlace y luego el movimiento pesado de datos podía pasar a hardware Wi‑Fi, alcanzando velocidades teóricas muy superiores. Sin embargo, tecnologías como Wi‑Fi Direct terminaron siendo más apropiadas para grandes transferencias.

La revolución real: Bluetooth Low Energy

El cambio decisivo llegó con Bluetooth 4.0 y Bluetooth Low Energy (BLE). En lugar de centrarse en mover grandes cantidades de información, BLE fue diseñado para gastar muy poca energía. Eso abrió la puerta a pulseras deportivas, sensores médicos, balizas, dispositivos de hogar inteligente y accesorios capaces de funcionar durante meses o años con baterías pequeñas.

La tecnología tenía raíces en un proyecto de Nokia llamado Wibree, que terminó integrándose en el estándar Bluetooth.

Bluetooth 5 y el mundo del Internet de las cosas

Bluetooth 5 aumentó el alcance y mejoró las posibilidades de velocidad y transmisión. En condiciones favorables podía alcanzar distancias mucho mayores que las generaciones anteriores, haciendo que Bluetooth dejara de ser únicamente una conexión “de unos cuantos metros”.

Para ese momento la tecnología ya se había convertido en una pieza fundamental del Internet de las cosas. Luces, cerraduras, básculas, sensores, controles y dispositivos de seguimiento podían comunicarse sin recurrir a una red Wi‑Fi completa.

De accesorio opcional a función imprescindible

En los primeros años, muchos equipos necesitaban tarjetas o adaptadores USB para añadir Bluetooth. Después se convirtió en una función integrada prácticamente de serie. Su crecimiento fue espectacular: millones de dispositivos compatibles comenzaron a enviarse cada semana y el estándar terminó instalado en miles de millones de productos.

Por qué Bluetooth sigue siendo relevante

Su éxito no se debe a ser siempre la conexión más rápida. Bluetooth sobrevivió porque encontró un equilibrio excelente entre consumo, alcance, costo y compatibilidad. Para mover archivos enormes existen alternativas mejores, pero para mantener conectados accesorios y sensores con un gasto mínimo de energía sigue siendo extraordinariamente útil.

Del infrarrojo a los audífonos inalámbricos modernos, Bluetooth es un ejemplo de cómo una tecnología puede transformarse para no desaparecer y terminar conectando mucho más de lo que sus creadores imaginaron.

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Publicado en Tecnología & Informática

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